Una mirada a las limitaciones para la transformación de la realidad en Colombia
- Junis Diaz Meza

- 19 mar 2019
- 3 Min. de lectura
La realidad es un concepto que puede variar según el campo desde el que se quiera estudiar.

La filosofía, antropología, psicología y la sociología se han interesado por el estudio de la realidad y sus variables, especialmente lo relacionado a las personas y sus interacciones, partiendo de la idea que sustenta que todos los factores sociales parten de la actividad, por lo que no son inmutables y no pueden ser iguales en tiempo o espacio geográfico desde la que sea experimentada.
El estudio de lo real consiste en develar los mecanismos responsables que explican la ocurrencia de eventos observables, pero la realidad según Kant no es objetiva, sustenta su posición tras la idea de realidad como producto de lo que la mente humana percibe y lo real como esencia misma de las cosas.
Lo real se basa en la esencia interna de cada cosa y la realidad está mediada por la subjetividad de quien lo percibe. Por otro lado Werner Heisenberg manifestó que lo que observa la ciencia no es naturaleza en sí, es sola naturaleza expuesta a nuestro método de interrogación.
Para la comprensión de la realidad social, se trae a colación la autora Archer (1995), quien desde el planteamiento sobre enfoque morfogénetico establece que “la sociedad genera las condiciones materiales para la acción humana” y “tanto la sociedad como la práctica humana poseen carácter dual (Heredia, 2016).
Dicho de otro modo la realidad social y su conformación de estructuras sociales y los agentes de la sociedad pueden ser comprendidos como entidades distintas pero que dependen e interactúan entre sí, por lo tanto la sociedad no puede reducirse a las personas, preexiste a las personas, tiene poderes causales y están mediados por la actividad.
Las limitantes del ser humano respecto a la realidad se encuentran en la interacción social repletos de sistemas individualizados, emporios construidos por años y que excluyen la presencia de colectividades, Colombia es un país descrito por algunos medios como precedido e inmerso en violencia, paraíso para violadores, machista, clasista, con condiciones de pobreza extrema (tiempo, 2019), en donde cada vez es más común los escándalos por sobornos y corrupción; condiciones materiales y objetivas que deberían ser consideradas desde una perspectiva de desarrollo como necesarias para orientarse hacia el logro de transformaciones en las condiciones de vida de las personas y que han persistido y otras empeorado en gran medida a lo largo de los tiempos. Es de suponer que son los actores colectivos elegidos mediante métodos "democráticos", en su papel como representantes de la población, quienes deberían velar por el logro de dicha transformación, sin embargo sus decisiones que afectan a la sociedad, en la mayoría de los casos pierden el horizonte y son tomadas bajo los intereses subjetivos de las tradiciones políticas del país, partiendo de realidades apartadas a lo que se vive en la actualidad o en el espacio geográfico, trayendo políticas de mejoramiento aplicadas en sociedades y por supuesto realidades diferentes.
Pasando de ser agentes colectivos a actores individuales, los representantes democráticamente elegidos por la sociedad terminan haciendo pensar a la población del común que hay poco o nada que hacer al respecto, lo que se deja ver en las manifestaciones sociales que parecen ser menos frecuente y tener menos fuerza que hace algunos años.
La transformación se encuentra en los agentes colectivos, conformados por todas las personas de la sociedad colombiana, pues la existencia de estas colectividades, mediante sus características compartidas, hace una diferencia respecto de lo que se puede hacer por ellos, en relación a ellos, para ellos o a pesar de ellos.
Es la capacidad de los agentes para “hacer la diferencia” simplemente mediante su existencia como miembros de colectividades con propiedades particulares, lo que ninguna cantidad de actividad de su parte puede cambiar en un momento determinado (Archer, 2009).
Se hace necesario entonces en Colombia la presencia de más agentes, gente que no espere a que sean los actores estratégicos o las colectividades agenciales quienes inicien dicha transformación, sino que desde la colectividad común, desde la capacidad propia de seres humanos como entes activos y desde la acción misma que se inicie la transformación, hacia una cultura de aceptación que conforme una sociedad libre de prejuicios y sobre todo libre de egocentrismo en donde el elitismo no se tome la mente de los más pobres que quieren ser ricos y los que creen tener el poder deseen al pobre para sostener sus ansias egoístas. En definitiva la esperanza hacia transformaciones radicales está viva y reside en cada uno de los colombianos basado en la integración social y sistémica, dado que la actividad es la característica definitoria de la realidad en los agentes.
Por: Junis Díaz Meza






Comentarios